Asociaciones de consumidores, industria y sindicatos alertan de los efectos de la persecución al diésel

El gobierno ha anunciado ya el coste que la subida de impuestos tendrá para los ciudadanos

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Estos días conocíamos lo que tendrán que pagar de más los ciudadanos por el incremento fiscal al diésel: 3,3 euros al mes de media, si tomamos como ejemplo al consumidor que realiza unos 15.000 km al año y dejando fuera a profesionales como transportistas y taxistas. O lo que es lo mismo, alrededor de 38€ cada mil litros. Eso supone pagar 2.15€ más, aproximadamente, al llenar el depósito con una capacidad media de 57 litros. Para la ministra de Hacienda “no se va a notar en el bolsillo de los ciudadanos”, según unas declaraciones publicadas en Europa Press.

 

Sin embargo, no es la única forma de medir el coste real de las nuevas medidas contra los diésel. Así, las principales asociaciones españolas del sector de la automoción han pedido que no se ataque a una determinada tecnología por el efecto de incertidumbre que se traslada a la ciudadanía, a la vez que defienden el diésel como el combustible más eficiente y con menores emisiones de CO2.

Y es que el coste de la persecución al diésel no se paga únicamente al llenar el depósito, también en las inversiones que puede recibir nuestro país y en empleo, directos o indirectos. Eso es lo que creen los presidentes de Anfac, José Vicente de los Mozos; Faconauto, Gerardo Pérez; Ganvam, Lorenzo Vidal de la Peña; Sernauto, María Helena Antolín, y Aniacam, Germán López Madrid.

También la OCU ha alzado la voz para criticar el aumento de un impuesto que califican como ineficaz desde el punto de vista medioambiental. Para la Organización de Consumidores y Usuarios el foco se debe poner en los vehículos que más contaminen, sin tener en cuenta su tecnología. Además, piden que la equiparación de los impuestos de gasolina y diésel se realice a la baja y no al alza, como ha sido. Otra de sus solicitudes es que el dinero recaudado sirva para subvencionar la compra de vehículos más ecológicos y eficientes.

Por su parte, la Coordinadora de UGT FICA ha reclamado al Ejecutivo que paralice la “criminalización” que se está haciendo hacia los vehículos diésel “como culpables de la situación medioambiental”.

La organización sindical afirma que la presión del diésel, unida a las homologaciones de motores (WLTP) ha tenido un coste de casi 35.000 empleos en España, por lo exigen una transición coherente y pausada.

En GM Fuel ya dejamos constancia de la posición de la Unión de Petroleros Independientes y seguimos pendientes de los movimientos del Gobierno mientras seguimos trabajando para ofrecer a nuestros clientes combustibles más eficientes, eficaces y limpios.

 

Las empresas siguen apostando por el diésel

A pesar de la caída de ventas de los particulares por las recientes noticias negativas

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El gobierno sigue acorralando a los vehículos diésel tras el anuncio de la fecha en la que se pondrá en marcha el nuevo impuesto que gravará a este carburante: enero de 2019.

Será en los presupuestos de ese años en los que se incluya este aumento de la tributación, ya anunciado hace unos meses. El incremento de este nuevo gravamen hará que repostar sea hasta 15 céntimos por libro más caro para casi dos millones de conductores.

Sin embargo, poco más se sabe de las medidas que acompañarán al nuevo impuesto, que se incluye dentro de las medidas que pretenden iniciar la conversión hacia una movilidad sostenible. Esta subida no se aplicará al gasóleo profesional.

La sucesión de anuncios de restricciones e impuestos para los vehículos diésel ha provocado un efecto alarma, especialmente entre los particulares, y con ello, una disminución de las ventas. Sin embargo, las flotas de empresa siguen apostando por esta tecnología. ¿Por qué?

Una de las razones se encuentra en la sensibilidad mayor de los particulares a las noticias. Aunque las empresas tengan en cuenta los riesgos, valoran hechos como que ningún ayuntamiento ha prohibido la entrada de los diésel modernos, sino de aquellos más contaminantes.

También influye en la decisión la duración en el uso del vehículo, que suele ser superior a 7 años en el caso de los particulares.

Otro factor a tener en cuenta es que después de la bajada de ventas de vehículos diésel han subido las emisiones de Co2 a la atmósfera en España en un 4,4%. Sobre todo, porque la generación de electricidad ha dependido más del carbón que de las centrales hidráulicas. En parte también por el descenso de las ventas de diésel, las emisiones de Co2 han aumentado un 2,5.

 

Coches menos contaminantes

La industria por su parte sigue presentando novedades en forma de coches diésel cada vez menos contaminantes y eficientes. Sólo por poner un ejemplo, el nuevo Honda Civic ha presentado un novedoso motor que funciona con gasóleo como uno de los más eficientes del mercado, especialmente por sus nueve marchas.

 

Preguntas pendientes

El anuncio del nuevo impuesto no ha llegado con respuestas que pueden ayudar a que disminuyan las emisiones. Una de las más solicitadas serían las ayudas a la compra, ya que la antigüedad del mercado automovilístico español lo convierte en especialmente contaminante.

A la caza del diésel

El gobierno lo sitúa en el centro de su política medioambiental y anuncia que, además de la subida de impuestos, gravará la compra de vehículos diésel.

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Las declaraciones de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en las que afirma que el diésel “tiene los días contados” han caído como un jarro de agua fría en el sector del transporte, que hace apenas unos días se veía obligado también a reaccionar ante el anuncio de la subida de impuestos a este combustible.

El gasóleo se encuentra, por tanto, en el centro de las miradas del Gobierno que prepara ya su Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Sin embargo, las reacciones de la industria del transporte y del automóvil no se han hecho esperar. Por otro lado, nos lleva a preguntarnos si el diésel es, realmente, el culpable de la mala calidad del aire que se respira en las grandes ciudades.

 

Un parque móvil obsoleto

Una de las medidas que se puede lograr sin demonizar al diésel es la renovación del parque móvil de los españoles, especialmente obsoleto. Y cuantos más años tiene un vehículo, menos eficiente es. Comparativamente, los nuevos motores diésel emiten mucho menos NOx que aquellos con más de 10 años.

Según publica La Sexta, los últimos datos dados a conocer por la DGT hablan de una edad media de 14 años, con lo que ello implica en cuanto a seguridad y eficiencia energética.

Faconauto por su parte ha solicitado al gobierno que, antes de demonizar al diésel, proceda a un proceso de descarbonización a la movilidad, pero de una forma gradual y ordenada. Entre las demandas al ejecutivo se encuentra avanzar hacia el aumento de las infraestructuras de recarga, así como de nuevo, a una renovación del parque móvil. Y es los modelos diésel Euro 6 son muy eficientes.

En ese mismo sentido se manifiestan en Autofácil. Actualmente, los motores diésel cuentan con tecnología que permite reducir drásticamente su impacto ambiental gracias a bombas de alta presión, calentadores, trampas NOx, válvulas EGR, AdBlue, inyectores de alta precisión y filtros de partículas. ¿Qué significa eso? Que actualmente un diésel Euro 6 es casi tan limpio como un gasolina moderno. Además, en esta publicación abogan por mirar más allá, ya que la contaminación en las ciudades también está vinculada a las partículas PM en el aire de las calefacciones y el dióxido de azufre o SO2 de la combustión de carbón en las centrales térmicas  las calefacciones más antiguas.

Coste para la economía

Estas últimas palabras de la ministra se suman a la anunciada subida de impuestos, que según la Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM), tendría un coste anual de 5.500 € por camión. Ese gasto no sólo lastraría al sector, sino que toda la economía se vería repercutida por el aumento de los costes. Actualmente, casi el 90% del transporte se realiza por carretera.

 

El gobierno sube los impuestos al gasóleo

La nueva fiscalidad del gobierno de España afectará a los precios del gasóleo gracias a una subida del impuesto que grava el diésel, lo que supondrá que 1,8 millones de conductores tengan que pagar hasta 15 céntimos más por litro.

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El anuncio de la equiparación del impuesto de hidrocarburos del diésel y la gasolina ha caído como un jarro de agua fría en el sector del transporte. Actualmente, el gasóleo paga 30,7 céntimos por libro y la gasolina, 40,25. Por tanto, la subida de 9,5 céntimos los igualaría. Esta diferencia era debida a que se consideraba que la gasolina era más contaminante que el diésel, por lo que este último se bonificó.

Según ha anunciado la ministra Montero, la aplicación de esta subida se efectuaría de forma escalonada en 4 años, y se espera una recaudación de 2.100 millones de euros.

La subida coincide además con otra de 4,8 céntimos por litro a partir del 1 de enero de 2019 del impuesto autonómica incluida en los Presupuestos Generales del Estado de 2018 que afectará a: Navarra, País Vasco, Cantabria, La Rioja y Castilla y León. Estas eran las comunidades que todavía no habían aplicado el gravamen en el tramo autonómico.

El aumento del precio del diésel afecta a 17 millones de conductores en España, pero muy especialmente, al sector del transporte y la logística. Es por ello que entidades como Fenadismer (Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España) ya han alertado de los efectos que la subida tendría en las exportaciones. Actualmente el 66,3% de los productos españoles que salen al exterior lo hacen a la Unión Europea y de estos, la mayor parte lo hace por carretera. Por tanto, manifiesta, podría agravar el ya de por sí desequilibrado déficit comercial del país y los productos españoles serían menos competitivos.

Por ello, desde Fenadismer se ha solicitado al gobierno que los beneficiarios del gasóleo profesional no se vean afectados por esta subida. Asimismo, ha solicitado que se incluya dentro de este apartado al transporte ligero.

El coste real del gasóleo

Actualmente, los impuestos suponen un 48% del precio final del gasóleo y un 54% en el caso de la gasolina. A eso hay que sumarle los costes de distribución y comercialización. Por tanto, el coste real del gasóleo sólo supone el 38% del precio que se paga en el surtidor.

Otro aspecto a tener en cuenta al tener es la subida de los precios de los últimos meses del barril, que ha aumentado un 174% desde 2016.