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Francia, chalecos amarillos, diésel y transporte

El anuncio de la subida de los precios del gasóleo por parte del gobierno francés ha provocado una intensa reacción por parte de la ciudadanía: el movimiento de los chalecos amarillos.

Manifestación de chalecos amarillos.

La subida de impuestos propuesta por el ejecutivo de Macron tenía como fin desmotivar el uso de las energías fósiles y caminar hacia una descarbonización del transporte. Sin embargo, el resultado ha sido el contrario, miles de franceses se han lanzado a la calle indignados ante la sensación de que sean ellos los que paguen la transición ecológica. Este movimiento ha crecido y se ha intensificado y diversificado, afectando a toda la sociedad y también al transporte español. Cada día, 2000 camiones españoles recorren las carreteras del país galo.

Y es que los ciudadanos, especialmente de las zonas rurales y las ciudades pequeñas y medianas, siguen necesitando desplazarse en su vehículo privado para sus necesidades diarias, desde ir a trabajar a hacer la compra. Este movimiento plantea una cuestión fundamental, cómo avanzar hacia la descarbonización sin demonizar las tecnologías fósiles y sin cargar el coste de la transición entre los ciudadanos con menos posibilidades de acceder a las nuevas tecnologías y que no se pueden permitir desprenderse de sus viejos automóviles ante la falta de sistemas de transporte público más allá de las grandes zonas metropolitanas.

Después de las protestas violentas de los últimas y del apoyo popular del 75% a los chalecos amarillos, el gobierno ha dado marcha atrás y ha anunciado la suspensión de la subida de tasas, pero la mecha entre la población ya ha prendido.

Las protestas, con ciudades en estado de alerta y cortes de tráfico en las principales vías del país, también ha tenido consecuencias para el transporte europeo y especialmente, el español, que necesita atravesar el país galo para llevar su carga al resto de países europeos.

Según informa ABC, los chalecos amarillos cuestan tres millones al día a los transportistas españoles según los cálculos de la Confederación Española del Transporte de Mercancías (CETM). Ante esa situación y la duración de un conflicto que dura ya tres semanas y sigue sin tener una solución a la vista, las asociaciones de transporte han exigido al Ministerio de Transporte que actúe para proteger los intereses de los transportistas y las empresas españolas.

Mientras tanto, en España, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ha afirmado que se ha generado una “alerta innecesaria” ante la propuesta de Moncloa de prohibir la matriculación de vehículos de combustión desde 2040 y su circulación, desde 2050. ¿Veremos chalecos amarillos en España?

Asociaciones de consumidores, industria y sindicatos alertan de los efectos de la persecución al diésel

El gobierno ha anunciado ya el coste que la subida de impuestos tendrá para los ciudadanos

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Estos días conocíamos lo que tendrán que pagar de más los ciudadanos por el incremento fiscal al diésel: 3,3 euros al mes de media, si tomamos como ejemplo al consumidor que realiza unos 15.000 km al año y dejando fuera a profesionales como transportistas y taxistas. O lo que es lo mismo, alrededor de 38€ cada mil litros. Eso supone pagar 2.15€ más, aproximadamente, al llenar el depósito con una capacidad media de 57 litros. Para la ministra de Hacienda “no se va a notar en el bolsillo de los ciudadanos”, según unas declaraciones publicadas en Europa Press.

 

Sin embargo, no es la única forma de medir el coste real de las nuevas medidas contra los diésel. Así, las principales asociaciones españolas del sector de la automoción han pedido que no se ataque a una determinada tecnología por el efecto de incertidumbre que se traslada a la ciudadanía, a la vez que defienden el diésel como el combustible más eficiente y con menores emisiones de CO2.

Y es que el coste de la persecución al diésel no se paga únicamente al llenar el depósito, también en las inversiones que puede recibir nuestro país y en empleo, directos o indirectos. Eso es lo que creen los presidentes de Anfac, José Vicente de los Mozos; Faconauto, Gerardo Pérez; Ganvam, Lorenzo Vidal de la Peña; Sernauto, María Helena Antolín, y Aniacam, Germán López Madrid.

También la OCU ha alzado la voz para criticar el aumento de un impuesto que califican como ineficaz desde el punto de vista medioambiental. Para la Organización de Consumidores y Usuarios el foco se debe poner en los vehículos que más contaminen, sin tener en cuenta su tecnología. Además, piden que la equiparación de los impuestos de gasolina y diésel se realice a la baja y no al alza, como ha sido. Otra de sus solicitudes es que el dinero recaudado sirva para subvencionar la compra de vehículos más ecológicos y eficientes.

Por su parte, la Coordinadora de UGT FICA ha reclamado al Ejecutivo que paralice la “criminalización” que se está haciendo hacia los vehículos diésel “como culpables de la situación medioambiental”.

La organización sindical afirma que la presión del diésel, unida a las homologaciones de motores (WLTP) ha tenido un coste de casi 35.000 empleos en España, por lo exigen una transición coherente y pausada.

En GM Fuel ya dejamos constancia de la posición de la Unión de Petroleros Independientes y seguimos pendientes de los movimientos del Gobierno mientras seguimos trabajando para ofrecer a nuestros clientes combustibles más eficientes, eficaces y limpios.

 

Reacción de la UPI al anuncio del aumento de la fiscalidad al gasóleo

En las últimas semanas, el Gobierno viene anunciando un aumento gradual del Impuesto Especial que grava el gasóleo hasta equipararlo al de la gasolina, lo cual supondría un incremento de hasta 10 céntimos por litro del tipo actual aplicable al gasóleo. Esta subida fiscal estaría justificada, en el marco de la transición energética, por el carácter “altamente contaminante” del gasóleo. También se avanza que esta medida no afectaría a los profesionales.

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Ante este anuncio -no traducido aún en proyecto normativo- los operadores del sector petrolero agrupados en UPI, sin perjuicio de ir adaptándose a la transición energética, no pueden dejar de llamar a una serie de consideraciones en aras a la objetividad y racionalidad de este proceso.

Lo primero que pedimos es que esta medida no se escude en razones medioambientales que no se corresponden con la realidad. Además de desinformar al consumidor, esto supone romper el principio de neutralidad en política energética en virtud del cual las decisiones se basan en las ventajas y desventajas reales de las diferentes opciones energéticas. El ciudadano bien informado sabe que los coches Euro 6 de gasóleo emiten la misma cantidad de óxido nitroso que los coches de gasolina y menos dióxido de carbono (CO2). Nada que ver con los coches de hace 10 o 20 años por lo que carece de justificación una subida impositiva que afectaría a todos los vehículos diésel. De hecho, la Directiva europea de fiscalidad energética está siendo objeto de revisión y los tipos mínimos serán revisados en función de 2 criterios, el contenido energético y la capacidad de contaminación y esperamos un ejercicio riguroso de medición de esa capacidad de contaminación que venga a confirmar lo que afirmamos. Por lo tanto, pedimos no disfrazar la subida de la fiscalidad del gasóleo de medida medioambiental máxime cuando el retroceso de los automóviles diésel en favor de los de gasolina, incrementaría aún más las emisiones de CO₂.

En segundo lugar y vista la motivación recaudatoria de esta medida, es preciso valorar su impacto económico que sería doble en el bolsillo del consumidor por el alza del precio del carburante y de los precios del conjunto de bienes y servicios. Una subida de 9,55 céntimos por litro que es lo que exactamente restaría para equiparar fiscalmente ambos carburantes se traduciría en hasta 5 euros más al llenar un depósito de 50 litros a lo cual habría que sumarle que el consumidor ha hecho una inversión mayor al tratarse de un modelo de gasóleo, ya que normalmente su precio es más elevado que el de un modelo de gasolina.


Además, una subida de la fiscalidad del gasóleo tendría un impacto negativo en la rentabilidad de las empresas y en su competitividad en el mercado exterior con las previsibles consecuencias en términos sociales (salarios, desempleo). Así ha ocurrido siempre que por una u otra razón, ha aumentado el precio del carburante. No olvidemos que en España, la proporción del transporte por carretera es mucho mayor que en otros países que utilizan más el transporte fluvial y ferroviario. Además, si esta subida impositiva no se gestiona adecuadamente, podría plantear de manera individualizada un problema muy grave para las EES de frontera, que verían su volumen reducido drásticamente a la vez que la recaudación que el Gobierno aspira a conseguir quedaría en parte neutralizada por este efecto además de la pérdida de facturación para las compañías que operan en España.

Para paliar este impacto, proponemos que al menos se combine la subida impositiva con el mantenimiento de la bonificación que actualmente se aplica al gasóleo para el transporte profesional y para la agricultura, ganadería y pesca.

Las empresas siguen apostando por el diésel

A pesar de la caída de ventas de los particulares por las recientes noticias negativas

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El gobierno sigue acorralando a los vehículos diésel tras el anuncio de la fecha en la que se pondrá en marcha el nuevo impuesto que gravará a este carburante: enero de 2019.

Será en los presupuestos de ese años en los que se incluya este aumento de la tributación, ya anunciado hace unos meses. El incremento de este nuevo gravamen hará que repostar sea hasta 15 céntimos por libro más caro para casi dos millones de conductores.

Sin embargo, poco más se sabe de las medidas que acompañarán al nuevo impuesto, que se incluye dentro de las medidas que pretenden iniciar la conversión hacia una movilidad sostenible. Esta subida no se aplicará al gasóleo profesional.

La sucesión de anuncios de restricciones e impuestos para los vehículos diésel ha provocado un efecto alarma, especialmente entre los particulares, y con ello, una disminución de las ventas. Sin embargo, las flotas de empresa siguen apostando por esta tecnología. ¿Por qué?

Una de las razones se encuentra en la sensibilidad mayor de los particulares a las noticias. Aunque las empresas tengan en cuenta los riesgos, valoran hechos como que ningún ayuntamiento ha prohibido la entrada de los diésel modernos, sino de aquellos más contaminantes.

También influye en la decisión la duración en el uso del vehículo, que suele ser superior a 7 años en el caso de los particulares.

Otro factor a tener en cuenta es que después de la bajada de ventas de vehículos diésel han subido las emisiones de Co2 a la atmósfera en España en un 4,4%. Sobre todo, porque la generación de electricidad ha dependido más del carbón que de las centrales hidráulicas. En parte también por el descenso de las ventas de diésel, las emisiones de Co2 han aumentado un 2,5.

 

Coches menos contaminantes

La industria por su parte sigue presentando novedades en forma de coches diésel cada vez menos contaminantes y eficientes. Sólo por poner un ejemplo, el nuevo Honda Civic ha presentado un novedoso motor que funciona con gasóleo como uno de los más eficientes del mercado, especialmente por sus nueve marchas.

 

Preguntas pendientes

El anuncio del nuevo impuesto no ha llegado con respuestas que pueden ayudar a que disminuyan las emisiones. Una de las más solicitadas serían las ayudas a la compra, ya que la antigüedad del mercado automovilístico español lo convierte en especialmente contaminante.

Todo lo que quieren que te creas del diésel

¿Cuántas palabras se han escrito sobre el diésel? Que si contamina, que si tiene que desaparecer… Pero, ¿sabes si todo lo que te cuentan es cierto? Nosotros, que hemos dedicado nuestra vida a la energía, y a los combustibles, conocemos mejor que nadie el gasóleo y por eso ahora te traemos la respuesta a todo aquello que quieren que te creas del diésel y no, no es exáctamente como te lo cuentan. ¿Empezamos?

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El diésel es contaminante y los coches eléctricos, energía verde/limpia

Es cierto que los coches eléctricos no eliminan gases ni tienen tubo de escape pero… ¿os habéis parado a pensar en su huella ecológica? ¿Cuánto contaminan las baterías?

Según publica Nobbot, en China deben gestionar el reciclaje de aproximadamente 170.000 toneladas de residuos de baterías de litio. En Europa y según los datos que publica esta web actualmente sólo se reciclan el 5% de las baterías de litio que salen al mercado. El reciclaje de este tipo de vehículos es costoso y no está estandarizado, lo que dificulta y encarece el proceso a gran escala.

Otro aspecto a tener en cuenta es el costo del cobalto. Y es que según el Libro Verde del Diesel, cada coche eléctrico necesita unos 10 kilos de cobalto de media para hacer funcionar sus baterías y se espera que su precio se duplique e incluso se triplique.

El diésel se acaba

Uno de los principales productores y distribuidores de AdBlue, GreenChem, afirma en su Libro Verde del Diésel que todavía hay recorrido para este combustible. Para ello se basa fundamentalmente en la mejora en la eficiencia de este tipo de motores, que actualmente emiten un 30% menos de CO2 y un 85% menos de NOx si los comparamos con los turismos de hace 10 años. El desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la eficiencia energética hace que además del tipo de combustible, haya que mirar especialmente a la edad media de parque móvil.

Coches más antiguos = Coches más contaminantes

Eso es así. Sencillamente. Y el parque móvil español tiene una antigüedad media de 12 años según los datos de Anfac (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones). Y eso provoca que sean más contaminantes. Desde todos los sectores relacionados con la energía se han solicitado al gobierno planes que fomenten la compra de vehículos nuevos, sin penalizar ninguna energía sobre otra y basándose en criterios energéticos.

España es un país de diésel

Esta afirmación sigue siendo cierta. En 2017 el diésel fue el vehículo más vendido en España, con un 48,3% del sector, con los motores de gasolina en segunda posición (46.6%).

La gasolina contamina menos que el diésel

Según un estudio de TÜV Nord en Alemania, los nuevos motores de gasolina de inyección directa y baja cilindrada emiten 1.000 veces más partículas que sus predecesores, lo que marca un nivel de contaminación diez veces mayor que los diésel de inyección directa. Así, un coche diésel de 2016 (de nuevo la antigüedad es fundamental), emite menos CO2 en largas distancias (100 g/km en el caso del nuevo Peugeot 3008) que su versión de gasolina (alrededor de 117 g/km en el caso de ese mismo modelo de Peugeot 3008).

La tecnología, aliada del diésel

Como afirma Daimler AG, fabricante de Mercedes-Benz, es mejor enfocarse en la innovación que en las prohibiciones. Por eso se están llevando a cabo avances que nos hacen soñar con un diésel sin emisiones NOx. Así, un equipo de la universidad de Loughborough afirma tener un nuevo sistema para reducir, e incluso eliminar, las emisiones de NOx de los vehículos diésel: El ACCT.  Éste funciona mediante la conversión de AdBlue, convirtiendo los gases nocivos en nitrógeno y vapor de agua, funcionando incluso a bajas temperaturas.

No podré entrar en mi ciudad

Muchos conductores tienen miedo a no poder acceder al centro de las ciudades con sus vehículos. Sin embargo, de nuevo la antigüedad es fundamental. La restricción afectará a partir de 2020 a los vehículos más antiguos y más contaminantes sin el distintivo medioambiental de la Dirección General de Tráfico (diésel anteriores a 2006 y gasolinas anteriores a 2000).

A la caza del diésel

El gobierno lo sitúa en el centro de su política medioambiental y anuncia que, además de la subida de impuestos, gravará la compra de vehículos diésel.

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Las declaraciones de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en las que afirma que el diésel “tiene los días contados” han caído como un jarro de agua fría en el sector del transporte, que hace apenas unos días se veía obligado también a reaccionar ante el anuncio de la subida de impuestos a este combustible.

El gasóleo se encuentra, por tanto, en el centro de las miradas del Gobierno que prepara ya su Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Sin embargo, las reacciones de la industria del transporte y del automóvil no se han hecho esperar. Por otro lado, nos lleva a preguntarnos si el diésel es, realmente, el culpable de la mala calidad del aire que se respira en las grandes ciudades.

 

Un parque móvil obsoleto

Una de las medidas que se puede lograr sin demonizar al diésel es la renovación del parque móvil de los españoles, especialmente obsoleto. Y cuantos más años tiene un vehículo, menos eficiente es. Comparativamente, los nuevos motores diésel emiten mucho menos NOx que aquellos con más de 10 años.

Según publica La Sexta, los últimos datos dados a conocer por la DGT hablan de una edad media de 14 años, con lo que ello implica en cuanto a seguridad y eficiencia energética.

Faconauto por su parte ha solicitado al gobierno que, antes de demonizar al diésel, proceda a un proceso de descarbonización a la movilidad, pero de una forma gradual y ordenada. Entre las demandas al ejecutivo se encuentra avanzar hacia el aumento de las infraestructuras de recarga, así como de nuevo, a una renovación del parque móvil. Y es los modelos diésel Euro 6 son muy eficientes.

En ese mismo sentido se manifiestan en Autofácil. Actualmente, los motores diésel cuentan con tecnología que permite reducir drásticamente su impacto ambiental gracias a bombas de alta presión, calentadores, trampas NOx, válvulas EGR, AdBlue, inyectores de alta precisión y filtros de partículas. ¿Qué significa eso? Que actualmente un diésel Euro 6 es casi tan limpio como un gasolina moderno. Además, en esta publicación abogan por mirar más allá, ya que la contaminación en las ciudades también está vinculada a las partículas PM en el aire de las calefacciones y el dióxido de azufre o SO2 de la combustión de carbón en las centrales térmicas  las calefacciones más antiguas.

Coste para la economía

Estas últimas palabras de la ministra se suman a la anunciada subida de impuestos, que según la Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM), tendría un coste anual de 5.500 € por camión. Ese gasto no sólo lastraría al sector, sino que toda la economía se vería repercutida por el aumento de los costes. Actualmente, casi el 90% del transporte se realiza por carretera.

 

El gobierno sube los impuestos al gasóleo

La nueva fiscalidad del gobierno de España afectará a los precios del gasóleo gracias a una subida del impuesto que grava el diésel, lo que supondrá que 1,8 millones de conductores tengan que pagar hasta 15 céntimos más por litro.

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El anuncio de la equiparación del impuesto de hidrocarburos del diésel y la gasolina ha caído como un jarro de agua fría en el sector del transporte. Actualmente, el gasóleo paga 30,7 céntimos por libro y la gasolina, 40,25. Por tanto, la subida de 9,5 céntimos los igualaría. Esta diferencia era debida a que se consideraba que la gasolina era más contaminante que el diésel, por lo que este último se bonificó.

Según ha anunciado la ministra Montero, la aplicación de esta subida se efectuaría de forma escalonada en 4 años, y se espera una recaudación de 2.100 millones de euros.

La subida coincide además con otra de 4,8 céntimos por litro a partir del 1 de enero de 2019 del impuesto autonómica incluida en los Presupuestos Generales del Estado de 2018 que afectará a: Navarra, País Vasco, Cantabria, La Rioja y Castilla y León. Estas eran las comunidades que todavía no habían aplicado el gravamen en el tramo autonómico.

El aumento del precio del diésel afecta a 17 millones de conductores en España, pero muy especialmente, al sector del transporte y la logística. Es por ello que entidades como Fenadismer (Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España) ya han alertado de los efectos que la subida tendría en las exportaciones. Actualmente el 66,3% de los productos españoles que salen al exterior lo hacen a la Unión Europea y de estos, la mayor parte lo hace por carretera. Por tanto, manifiesta, podría agravar el ya de por sí desequilibrado déficit comercial del país y los productos españoles serían menos competitivos.

Por ello, desde Fenadismer se ha solicitado al gobierno que los beneficiarios del gasóleo profesional no se vean afectados por esta subida. Asimismo, ha solicitado que se incluya dentro de este apartado al transporte ligero.

El coste real del gasóleo

Actualmente, los impuestos suponen un 48% del precio final del gasóleo y un 54% en el caso de la gasolina. A eso hay que sumarle los costes de distribución y comercialización. Por tanto, el coste real del gasóleo sólo supone el 38% del precio que se paga en el surtidor.

Otro aspecto a tener en cuenta al tener es la subida de los precios de los últimos meses del barril, que ha aumentado un 174% desde 2016.

Nueva normativa europea de etiquetado de combustibles para vehículos de carretera

¿Por qué está subiendo el petróleo?

Las subidas del combustible se transforman en noticia y alertan a la población pero, ¿realmente sabemos qué hay detrás del aumento de los últimos meses?

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Algunas de las principales razones de la escalada en los precios del barril de Brent (un 15% en los últimos meses) y que es el que se usa como referencia en Europa, hay que buscarla en la geopolítica y en la inestabilidad de algunos de los países exportadores de crudo.

La política afecta al surtidor y este se ve afectado por decisiones como la de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de América, de romper el pacto nuclear con Irán. Esta noticia se sumaba a las restricciones que tanto Rusia como los países de la OPEP están realizando con el objetivo de mantener el precio al alza y que según El Mundo se podría mantener en 2019. ¿Por qué? Para beneficiar sus cuentas públicas y revalorizar sus empresas. En el caso de Arabia Saudí, esta estrategia le permite paliar su déficit presupuestario.

Por otro lado, no ayuda el hecho de que países productores como Venezuela se encuentren en plena crisis y hayan reducido su producción, o que Estados Unidos no esté generando suficiente petróleo como para compensar los recortes de la OPEP.

El precio del combustible no sólo afecta al repostar, está ligado al aumento del IPC y al de los precios. Además, tenemos que recordar como lo hacíamos en este post que el petróleo no sólo se produce para generar gasóleo o gasolina, también está detrás de millones de productos cotidianos cuyos costes se pueden ver afectados.

Por otro lado, tenemos que recordar que la gasolina en España sigue siendo más barata que la media de la zona euro. La razón se encuentra en una menor carga impositiva. A pesar de todo, el precio de la gasolina supone sólo según algunos expertos el 19% del precio total que se paga en la estación de servicio.

GM Fuel es un operador independiente de carburantes líder en la zona norte de España y con presencia también en el Sur. ¿Quieres más información? Contacta con nosotros.

Seguimos creciendo en el Sur de España con la incorporación de la E.S. Las Cuartillas

La nueva gasolinera está situada en Valencina de la Concepción, en el Aljarafe Sevillano

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GM Fuel continúa su expansión en la mitad sur de España con la incorporación de la E.S. Las Cuartillas a su red de estaciones de servicio. Esta gasolinera, abierta 24 horas, cuenta con servicio de Adblue, tienda y cuatro pistas de camión.

En ella se podrá disfrutar además de todas las ventajas de GM Fuel Card, nuestra tarjeta de gasóleo profesional. Ésta se diferencia por ofrecer ventajas y servicios pensados específicamente para los profesionales del transporte.

Esta incorporación es una nueva muestra del crecimiento de GM Fuel en la zona Sur tras conseguir ser líderes de los operadores independientes en el norte español. Así, recientemente entraron en funcionamiento las nuevas oficinas comerciales de Sevilla, a la vez que el Puerto de Huelva se convierte en punto neurálgico de la expansión, de la mano de Decal Huelva.

Próximamente informaremos de nuevas incorporaciones a nuestra red de estaciones de servicio, disponibles en nuestra web.