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Reacción de la UPI al anuncio del aumento de la fiscalidad al gasóleo

En las últimas semanas, el Gobierno viene anunciando un aumento gradual del Impuesto Especial que grava el gasóleo hasta equipararlo al de la gasolina, lo cual supondría un incremento de hasta 10 céntimos por litro del tipo actual aplicable al gasóleo. Esta subida fiscal estaría justificada, en el marco de la transición energética, por el carácter “altamente contaminante” del gasóleo. También se avanza que esta medida no afectaría a los profesionales.

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Ante este anuncio -no traducido aún en proyecto normativo- los operadores del sector petrolero agrupados en UPI, sin perjuicio de ir adaptándose a la transición energética, no pueden dejar de llamar a una serie de consideraciones en aras a la objetividad y racionalidad de este proceso.

Lo primero que pedimos es que esta medida no se escude en razones medioambientales que no se corresponden con la realidad. Además de desinformar al consumidor, esto supone romper el principio de neutralidad en política energética en virtud del cual las decisiones se basan en las ventajas y desventajas reales de las diferentes opciones energéticas. El ciudadano bien informado sabe que los coches Euro 6 de gasóleo emiten la misma cantidad de óxido nitroso que los coches de gasolina y menos dióxido de carbono (CO2). Nada que ver con los coches de hace 10 o 20 años por lo que carece de justificación una subida impositiva que afectaría a todos los vehículos diésel. De hecho, la Directiva europea de fiscalidad energética está siendo objeto de revisión y los tipos mínimos serán revisados en función de 2 criterios, el contenido energético y la capacidad de contaminación y esperamos un ejercicio riguroso de medición de esa capacidad de contaminación que venga a confirmar lo que afirmamos. Por lo tanto, pedimos no disfrazar la subida de la fiscalidad del gasóleo de medida medioambiental máxime cuando el retroceso de los automóviles diésel en favor de los de gasolina, incrementaría aún más las emisiones de CO₂.

En segundo lugar y vista la motivación recaudatoria de esta medida, es preciso valorar su impacto económico que sería doble en el bolsillo del consumidor por el alza del precio del carburante y de los precios del conjunto de bienes y servicios. Una subida de 9,55 céntimos por litro que es lo que exactamente restaría para equiparar fiscalmente ambos carburantes se traduciría en hasta 5 euros más al llenar un depósito de 50 litros a lo cual habría que sumarle que el consumidor ha hecho una inversión mayor al tratarse de un modelo de gasóleo, ya que normalmente su precio es más elevado que el de un modelo de gasolina.


Además, una subida de la fiscalidad del gasóleo tendría un impacto negativo en la rentabilidad de las empresas y en su competitividad en el mercado exterior con las previsibles consecuencias en términos sociales (salarios, desempleo). Así ha ocurrido siempre que por una u otra razón, ha aumentado el precio del carburante. No olvidemos que en España, la proporción del transporte por carretera es mucho mayor que en otros países que utilizan más el transporte fluvial y ferroviario. Además, si esta subida impositiva no se gestiona adecuadamente, podría plantear de manera individualizada un problema muy grave para las EES de frontera, que verían su volumen reducido drásticamente a la vez que la recaudación que el Gobierno aspira a conseguir quedaría en parte neutralizada por este efecto además de la pérdida de facturación para las compañías que operan en España.

Para paliar este impacto, proponemos que al menos se combine la subida impositiva con el mantenimiento de la bonificación que actualmente se aplica al gasóleo para el transporte profesional y para la agricultura, ganadería y pesca.

Las empresas siguen apostando por el diésel

A pesar de la caída de ventas de los particulares por las recientes noticias negativas

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El gobierno sigue acorralando a los vehículos diésel tras el anuncio de la fecha en la que se pondrá en marcha el nuevo impuesto que gravará a este carburante: enero de 2019.

Será en los presupuestos de ese años en los que se incluya este aumento de la tributación, ya anunciado hace unos meses. El incremento de este nuevo gravamen hará que repostar sea hasta 15 céntimos por libro más caro para casi dos millones de conductores.

Sin embargo, poco más se sabe de las medidas que acompañarán al nuevo impuesto, que se incluye dentro de las medidas que pretenden iniciar la conversión hacia una movilidad sostenible. Esta subida no se aplicará al gasóleo profesional.

La sucesión de anuncios de restricciones e impuestos para los vehículos diésel ha provocado un efecto alarma, especialmente entre los particulares, y con ello, una disminución de las ventas. Sin embargo, las flotas de empresa siguen apostando por esta tecnología. ¿Por qué?

Una de las razones se encuentra en la sensibilidad mayor de los particulares a las noticias. Aunque las empresas tengan en cuenta los riesgos, valoran hechos como que ningún ayuntamiento ha prohibido la entrada de los diésel modernos, sino de aquellos más contaminantes.

También influye en la decisión la duración en el uso del vehículo, que suele ser superior a 7 años en el caso de los particulares.

Otro factor a tener en cuenta es que después de la bajada de ventas de vehículos diésel han subido las emisiones de Co2 a la atmósfera en España en un 4,4%. Sobre todo, porque la generación de electricidad ha dependido más del carbón que de las centrales hidráulicas. En parte también por el descenso de las ventas de diésel, las emisiones de Co2 han aumentado un 2,5.

 

Coches menos contaminantes

La industria por su parte sigue presentando novedades en forma de coches diésel cada vez menos contaminantes y eficientes. Sólo por poner un ejemplo, el nuevo Honda Civic ha presentado un novedoso motor que funciona con gasóleo como uno de los más eficientes del mercado, especialmente por sus nueve marchas.

 

Preguntas pendientes

El anuncio del nuevo impuesto no ha llegado con respuestas que pueden ayudar a que disminuyan las emisiones. Una de las más solicitadas serían las ayudas a la compra, ya que la antigüedad del mercado automovilístico español lo convierte en especialmente contaminante.

A la caza del diésel

El gobierno lo sitúa en el centro de su política medioambiental y anuncia que, además de la subida de impuestos, gravará la compra de vehículos diésel.

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Las declaraciones de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en las que afirma que el diésel “tiene los días contados” han caído como un jarro de agua fría en el sector del transporte, que hace apenas unos días se veía obligado también a reaccionar ante el anuncio de la subida de impuestos a este combustible.

El gasóleo se encuentra, por tanto, en el centro de las miradas del Gobierno que prepara ya su Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Sin embargo, las reacciones de la industria del transporte y del automóvil no se han hecho esperar. Por otro lado, nos lleva a preguntarnos si el diésel es, realmente, el culpable de la mala calidad del aire que se respira en las grandes ciudades.

 

Un parque móvil obsoleto

Una de las medidas que se puede lograr sin demonizar al diésel es la renovación del parque móvil de los españoles, especialmente obsoleto. Y cuantos más años tiene un vehículo, menos eficiente es. Comparativamente, los nuevos motores diésel emiten mucho menos NOx que aquellos con más de 10 años.

Según publica La Sexta, los últimos datos dados a conocer por la DGT hablan de una edad media de 14 años, con lo que ello implica en cuanto a seguridad y eficiencia energética.

Faconauto por su parte ha solicitado al gobierno que, antes de demonizar al diésel, proceda a un proceso de descarbonización a la movilidad, pero de una forma gradual y ordenada. Entre las demandas al ejecutivo se encuentra avanzar hacia el aumento de las infraestructuras de recarga, así como de nuevo, a una renovación del parque móvil. Y es los modelos diésel Euro 6 son muy eficientes.

En ese mismo sentido se manifiestan en Autofácil. Actualmente, los motores diésel cuentan con tecnología que permite reducir drásticamente su impacto ambiental gracias a bombas de alta presión, calentadores, trampas NOx, válvulas EGR, AdBlue, inyectores de alta precisión y filtros de partículas. ¿Qué significa eso? Que actualmente un diésel Euro 6 es casi tan limpio como un gasolina moderno. Además, en esta publicación abogan por mirar más allá, ya que la contaminación en las ciudades también está vinculada a las partículas PM en el aire de las calefacciones y el dióxido de azufre o SO2 de la combustión de carbón en las centrales térmicas  las calefacciones más antiguas.

Coste para la economía

Estas últimas palabras de la ministra se suman a la anunciada subida de impuestos, que según la Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM), tendría un coste anual de 5.500 € por camión. Ese gasto no sólo lastraría al sector, sino que toda la economía se vería repercutida por el aumento de los costes. Actualmente, casi el 90% del transporte se realiza por carretera.

 

Nueva normativa europea de etiquetado de combustibles para vehículos de carretera